Me quise en todas las bodas que bailé,
aunque ninguna fuera mía.
Me quise cuando mi amante
me negaba frente a su esposa.
Me quise cuando me llamaba Carolina, cuando quería ser cantante,
me quise para no odiar a nadie.
Me quise cuando tenía seis años
y me obligaron a jugar fútbol.
Me quise cuando me acostaba
con un viejo de cincuenta y ocho años.
Me quise cuando me daba asco
besar a un hombre que me pagaba la escuela.
Me quise bajando de un coche que no era mío.