Perdida en la memoria del mundo está la época en que el hombre inventó el lenguaje. No es imposible conjeturar como se contó el primer cuento, el lenguaje inventó al hombre. Mientras próceres e intelectuales escribían la historia de la humanidad, los contadores de cuentos escribían la historia de la imaginación. La realidad, siempre en permanente descubrimiento, será contada o no será. Por eso un libro de este género no es un artículo cultural accesorio sino una necesidad de la inteligencia y la sensibilidad.
Dán Lee es uno de esos narradores esenciales, capaces de alcanzar una rara perfección al condensar lo profundo de lo breve. Sus cuentos, frutos del ingenio, la compasión y la pesadilla, nos asombran, nos dan placer estético, luego penetran en los rincones de nuestra conciencia y allí se quedan, confundiéndose con nuestros recuerdos "reales", disputándoles su noción de verdad, por ser los cuentos, en su mentir, más verdaderos, más convincentes.
Malviajes es un libro admirable, un artefacto inesperado y alarmante que da nuestra de toda la fuerza y la destreza de su autor. El nombre de Dán Lee ya ocupa, por méritos propios, un lugar notable en el panorama del cuento actual.
Eduardo Parra Ramírez.